31º Congreso de Transporte Urbano y Metropolitano en Sevilla | El impacto de las grandes emergencias en las operaciones de transporte público
- 29 de septiembre de 2025
Ciberataques, fallos técnicos, catástrofes naturales y retos sociales centraron la mesa redonda sobre el impacto de las emergencias en el transporte.
La conclusión: hay que prepararse, impulsar la prevención, la planificación, la coordinación técnica y tecnológica y hacer simulacros cada vez más integradores.
La mesa redonda “El impacto de las grandes emergencias en las operaciones de transporte público”, moderada por Jacobo Kalitovics, director de la red de Bus TMB, contó además con la participación de José Pla, jefe de Proyectos e Innovación de Ferrocarrils de la Generalitat Valenciana (FGV); Ramón Madero, director de Operaciones del Metro de Málaga; y Enric Fauste, director de Operaciones de Moventis.
En la apertura, Fernando Pérez Granero, CEO de Mobius, el único representante de la empresa privada de la mesa destacó que Saretec, grupo francés al que pertenece Mobius, cuenta con una amplia experiencia en la gestión de crisis y catástrofes en todo el mundo. También Mobius, como colaboradores del Consorcio de Compensación de Seguros, tiene una larga trayectoria en situaciones de emergencia desde el ámbito de la movilidad. Recordó que “las catástrofes actuales son incrementales, complejas y transnacionales, y subrayó que lo fundamental siempre es devolver a la víctima a su normalidad lo antes posible”.
La prevención, una inversión necesaria
Fernando Pérez Granero puso en valor que la prevención no es un coste, sino una inversión que siempre resulta rentable. Destacó la lógica que permitió reducir la siniestralidad vial en España: una estrategia basada en la combinación de normativa, coordinación entre actores y concienciación social que logró una transformación real y duradera e invitó a reflexionar sobre cómo este mismo proceso podría desarrollarse en la prevención de catástrofes.
Procesos, datos y sistemas en revisión
Durante las intervenciones se reconoció que emergencias recientes han puesto en evidencia fallos de procesos y de tecnología que obligaron a replantear procedimientos tanto de cara al ciudadano, como en la gestión interna, subrayando la necesidad de invertir en infraestructuras críticas cuya obsolescencia a menudo se descubre demasiado tarde.
También se destacó que los datos internos no bastan y que resulta imprescindible cruzarlos con fuentes externas y reforzar la cooperación entre organismos. En el caso de las evacuaciones, se señaló que elementos básicos como la luz y las comunicaciones son decisivos, lo que ha llevado a desarrollar sistemas redundantes para garantizar la seguridad.
“No hay dos emergencias iguales”, destacaron todos. Cada incidente debe analizarse a fondo para mejorar los planes de contingencia, que no deben convertirse en documentos excesivamente complejos, sino en herramientas prácticas, comprensibles y conocidas por todos.
Simulacros más inclusivos
La mesa coincidió también en la importancia de los simulacros. Cada vez se invita a más perfiles a participar – desde psicólogos hasta asociaciones que representan la diversidad de los usuarios – porque los ejercicios deben ser lo más realistas posibles. Tras fenómenos como Filomena, la DANA o el reciente apagón, se ha hecho más evidente que nunca que la planificación debe ser amplia, sostenible en el tiempo y adaptada a los ciclos de vida de las infraestructuras y servicios.
Las personas en el centro
Fernando Pérez Granero insistió en la necesidad de situar a las personas en el centro de cualquier estrategia: tanto a las víctimas como a los gestores y equipos de atención, que también sufren el impacto emocional de una emergencia.
Destacó el papel social del perito de auto y la importancia de controlar el daño inmediato. Se refirió en el caso concreto de la movilidad, al efecto en cascada que podría haberse producido en Valencia de no haberse retirado a tiempo los coches siniestrados, con consecuencias potencialmente mucho más graves. Reconoció además la labor del Consorcio de Compensación de Seguros en España y la suerte que tenemos en España o en Francia de contar con este tipo de organismos.
Ciberataques: el riesgo invisible
La mesa concluyó con un análisis de un riesgo cada vez más presente: el ciberataque. Los ponentes coincidieron en que ninguna organización está a salvo de una amenaza que puede paralizar por completo las operaciones. En este punto, Fernando Pérez Granero advirtió que la movilidad autónoma, que llegará de forma inevitable, puede convertirse en un riesgo de la misma magnitud que una catástrofe natural.
Prepararse para este escenario, señalaron, será una de las grandes prioridades del sector en los próximos años.







