DGT 3.0: la plataforma que convierte el dato de tráfico en prevención y eficiencia para las flotas
- 30 de marzo de 2026
La Dirección General de Tráfico está protagonizando una de las transformaciones más relevantes del ecosistema de movilidad en España. Con el despliegue de DGT 3.0, el organismo hace realidad su visión hacia una movilidad segura, sostenible y conectada a través una plataforma digital de intercambio de datos en tiempo real, capaz de conectar vehículos, infraestructuras, servicios públicos y operadores privados.

Para gestores de flotas, operadores de movilidad, aseguradoras y empresas de servicios en carretera, DGT 3.0 abre un nuevo escenario: anticipar riesgos, mejorar la seguridad vial y optimizar la toma de decisiones operativas a partir de información fiable y estandarizada. Balizas V-16 y conos conectados, eventos en vía, protección de usuarios vulnerables o seguimiento de vehículos especiales son solo algunos de los casos de uso que ya están impactando en la prevención de accidentes.
En esta entrevista para Fleeters, analizamos con el Subdirector General de Gestión de la Movilidad y Tecnología de la DGT, Juan José Arriola, qué oportunidades ofrece al mundo de las flotas corporativas y los gestores como Mobius que trabajamos en avanzar hacia una movilidad más segura, eficiente y conectada.
Con el desarrollo de DGT 3.0, la DGT consolida su papel en la movilidad conectada. ¿Qué aprendizajes y transformaciones internas ha implicado este proceso para la organización?
El proyecto DGT 3.0 nos ha obligado a dar un paso más como organización. Ha supuesto un proceso de aprendizaje y transformación interna orientado a la gestión de la movilidad conectada y en tiempo real.
DGT ha evolucionado desde un modelo centrado en la gestión del tráfico cuyas principales fuentes de información eran limitadas en cuanto a cobertura y disponibilidad a tiempo hacia un modelo que integra plenamente la dimensión digital y la conectividad, trabajando con información en tiempo real y compartiéndola de forma útil con los diferentes actores implicados para prevenir riesgos y mejorar la seguridad en carretera.
DGT ha evolucionado desde un modelo centrado en la gestión del tráfico […] hacia un modelo que integra plenamente la dimensión digital y la conectividad.
Esto ha supuesto reforzar dinámicas de trabajo en los equipos, procesos y tecnología, pero sobre todo cambiar la mentalidad: entender que el dato no es solo información, sino una herramienta directa de prevención. También hemos aprendido a trabajar de forma mucho más coordinada con otros actores, públicos y privados, porque la seguridad vial es un trabajo compartido.
Desde el punto de vista tecnológico, supone un salto cualitativo y cuantitativo sin precedentes, al incluir en la misma plataforma millones de dispositivos conectados en tiempo real, proporcionando información dinámica que se debe interpretar para dar un sentido a la seguridad vial y la gestión del tráfico.
No se trata solo de tecnología, sino de una nueva forma de trabajar más colaborativa, abierta y orientada a la prevención.
Uno de los grandes valores de DGT 3.0 es la interconexión de actores públicos y privados. ¿Qué papel juegan empresas de flotas, operadores de movilidad o aseguradoras dentro de ese ecosistema colaborativo?

Son fundamentales. Las flotas, las aseguradoras o los operadores de movilidad están en la carretera a diario y gestionan miles de vehículos. Eso les convierte en actores clave, desempeñando un papel esencial como generadores, integradores y usuarios de información de movilidad dentro de ese sistema colaborativo.
Hay que tener en cuenta que los vehículos se convierten en sensores en sí mismos con la oportunidad de participar en este sistema aportando información y además tener acceso a otros datos, se trata de participar del ecosistema. Esto no sería posible sin la colaboración de las empresas que aportan su conocimiento tanto tecnológico como de mercado, para hacer llegar al ciudadano el mejor producto posible.
Gracias a la colaboración público-privada, podemos disponer de una información más amplia, rápida y precisa que ayuda a mejorar la gestión del tráfico, anticipar riesgos en carretera y aumentar la seguridad vial.
En definitiva, este modelo de cooperación y de intercambio de información en tiempo real permite avanzar en el objetivo fundamental de DGT 3.0: contribuir a la reducción de la siniestralidad en las carreteras.
Desde la perspectiva de un gestor de flotas, ¿por qué le interesa conectarse a DGT 3.0? ¿Qué beneficios concretos aporta?
Porque le permite tomar decisiones con información oficial y en tiempo real. Saber qué está ocurriendo en la vía: una incidencia, una obra, un vehículo detenido, … no es un dato más: es la diferencia entre adelantarse al riesgo o llegar tarde.
Desde el punto de vista de la gestión de la calidad de servicio, las empresas pueden hacer uso de la información para la predicción de sus servicios, así como para las reclamaciones. Se dispone de información en tiempo real de las incidencias que pueden afectar a una ruta en concreto, e informar a los destinatarios para que conozcan lo ocurrido y su impacto en los servicios de “última milla”.
Para una flota eso significa más seguridad para sus conductores y también más eficiencia: menos tiempos muertos, mejor planificación de rutas y una respuesta más rápida ante imprevistos. En definitiva, menos riesgo y mejor gestión.
¿Y qué se necesita para poder conectarse?
La DGT facilita el proceso y acompaña técnicamente a los actores que desean integrarse. Básicamente, deben cumplir unos requisitos técnicos y de seguridad.
No es un proceso complejo, pero sí exige que la empresa esté preparada a nivel tecnológico y que la conexión se haga con las debidas garantías. Estamos hablando de compartir información para mejorar la seguridad vial, y eso requiere hacerlo bien. Los datos que circulan por el sistema están diseñados para ser anónimos y orientados a eventos de tráfico, no a la identificación de usuarios.
Al trabajar desde el principio con la industria privada, el proceso se ha pensado para tener en cuenta sus necesidades y hacerlo con la menor curva de aprendizaje posible. Los tiempos de integración van desde una semana a un mes, en el peor de los casos.
Hablan ustedes de prevención basada en datos y en eventos en vía.
¿Cómo se transforma la información que recibe DGT 3.0 (averías, obras, vehículos especiales, usuarios vulnerables) en prevención real de accidentes?
La clave está en el tiempo y localización. Cuando recibimos información sobre una avería, una obra o un vehículo detenido, esa información se procesa y se convierte en un aviso útil que puede llegar a otros conductores y gestores casi en el momento, pasando pocos segundos desde la recepción de la información hasta la puesta a disposición a través del Punto de Acceso Nacional.
La prevención real empieza cuando el conductor sabe lo que se va a encontrar unos kilómetros más adelante.
Esta anticipación y precisión permite ganar tiempo de reacción: reducir la velocidad antes de llegar al punto de riesgo, cambiar de carril con tiempo, adaptar la conducción o elegir una ruta alternativa. La prevención real empieza cuando el conductor sabe lo que se va a encontrar unos kilómetros más adelante.
En Mobius defendemos que prevenir es más rentable y, por supuesto, más humano, que reparar. Desde la experiencia de la DGT, ¿qué evidencias demuestran que el uso inteligente del dato reduce siniestros antes de que ocurran?
Los estudios demuestran que la anticipación del riesgo reduce situaciones de alcance, colisiones secundarias y atropellos en entornos de incidencia. La experiencia nos dice algo muy sencillo: cuanto antes se conoce un riesgo, menos exposición hay al peligro.
Si un conductor recibe un aviso con antelación, tiene margen para actuar con calma. Si los servicios saben antes que hay una incidencia, pueden proteger mejor la zona. Pasamos de reaccionar cuando el problema ya está generado a anticiparnos. Y, en seguridad vial, anticiparse lo es todo.
La señal V-16 conectada es uno de los primeros casos de uso visibles de DGT 3.0 y no ha sido ajeno a cierta controversia. ¿Qué impacto real está teniendo ya?

La señal de preseñalización V-16 conectada supone un cambio muy importante y ha generado cierta controversia, particularmente la sustitución de los triángulos, funcionamiento del dispositivo o con las dudas generadas sobre la privacidad o geolocalización. Desde la DGT hemos insistido en que el uso de la baliza tiene como objetivo evitar el riesgo de resultar atropellado en carretera y advertir de la presencia de un vehículo detenido mediante la conectividad y luz de alta intensidad. No está asociado a una persona ni a una matrícula, y no existe un registro que vincule el dispositivo con la identidad de quien lo utiliza.
Por lo tanto, podemos decir que la señal V-16 ya está teniendo un impacto tangible en la seguridad vial con más de 130.000 activaciones recibidas en los Centros de Gestión de Tráfico e informadas a los conductores pues al enviar automáticamente la ubicación del vehículo detenido a la plataforma, esa información puede transformarse en alertas en tiempo real para otros conductores a través de navegadores y sistemas conectados. De este modo, un incidente individual se convierte en información preventiva para el resto de usuarios de la vía.
El sector de las grúas ha sido pionero en integrarse en la plataforma.
¿Qué aprendizaje extrae la DGT de este primer despliegue y qué otros sectores serán clave en los próximos años?
La integración del sector del auxilio en carretera ha demostrado que cuando un actor que está físicamente en la vía se conecta al sistema, el impacto es inmediato. Mejora la protección de los operarios y la información al resto de conductores.
Además, ha servido como caso real de éxito de colaboración público-privada. El aprendizaje es claro: cuantos más actores relevantes se integren como flotas, operadores logísticos o transporte profesional, más completa será la visión de lo que ocurre en la carretera y más capacidad tendremos de prevenir.
DGT 3.0 también introduce un cambio en la relación con el ciudadano y las empresas: más transparencia, más trazabilidad, menos fricción. ¿Estamos ante una nueva forma de entender la gestión del tráfico como servicio público digital?
Sí, claramente. Si podemos destacar una característica del cambio es la convergencia en los objetivos de mejora de la seguridad vial y eficiencia en las operaciones: la colaboración. La gestión del tráfico ya no se limita a regular o controlar; hoy también consiste en ofrecer información útil y en tiempo real para que las personas y las empresas tomen mejores decisiones.
DGT 3.0 es, en ese sentido, un servicio público digital: información oficial, accesible y orientada a la prevención. Y todo ello con las garantías necesarias en materia de seguridad y protección de la información.
En todo caso, la seguridad vial sigue siendo el eje central. La tecnología es una herramienta para mejorarla.
Para cerrar, un mensaje directo a los gestores de flotas y responsables de movilidad. ¿Es la DGT 3.0 una palanca estratégica de prevención y valor?
Sin duda. Para una flota, la seguridad y la eficiencia en sus operaciones no es solo una cuestión normativa, es también una cuestión estratégica.
Conectarse a DGT 3.0 significa trabajar con información oficial, anticiparse a los riesgos y optimizar sus recursos. Eso se traduce en menos siniestros, menos costes asociados y mayor protección para los conductores. También nos ponemos a su disposición para avanzar en el desarrollo de nuevos servicios que puedan contribuir a este objetivo.
Conectarse a DGT 3.0 significa trabajar con información oficial, anticiparse a los riesgos y optimizar sus recursos.
En resumen: más seguridad y mejor gestión. Y ese es el objetivo compartido.






